La casa pompeyana de José Napoleón por Gustave Boulanger

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Ensayo de la "Flautista" y de la "Mujer de Diomedes" con el Príncipe Napoleón

© RMN-Grand Palais (Palacio de Versalles) / Daniel Arnaudet

Fecha de publicación: mayo de 2016

Contexto histórico

Si las primeras excavaciones de la ciudad de Pompeya, descubiertas en 1748, sorprendieron y en ocasiones decepcionaron a aficionados y artistas como Joseph-Marie Vien, las realizadas en el siglo XIX.mi siglo revelan una dimensión completamente diferente del sitio arqueológico.

En el XVIIImi siglo, los eruditos esperan descubrir grandes piezas esculpidas como el Laocoonte. Una de las obras fundacionales de la ciudad, titulada Las ruinas de Pompeya, publicado por Richard Mazois con un texto del historiador de arte Antoine Chrysostome Quatremère de Quincy, no apareció hasta 1819. La villa de Diomedes contiene, por ejemplo, dieciocho cuerpos carbonizados, cuya impronta del pecho de una mujer conservado hoy en el Museo de Nápoles.

Este destino común en última instancia trágico y, para algunos, atractivo enciende la imaginación de muchos escritores y le da a Pompeya un aura especial en el imaginario colectivo, más allá del alcance de las excavaciones arqueológicas.

En 1855, el príncipe José Carlos Pablo Napoleón, conocido como Plon-Plon, primo de Napoleón III, decidió construir una villa íntegramente inspirada en los de Pompeya, al gusto de su amante, la trágica Raquel, emblemática intérprete de varias piezas de teatro antiguo. Algunas fotografías y la pintura de Gustave Boulanger son los únicos vestigios de su esplendor.

Análisis de imagen

El 14 de febrero de 1860, durante la inauguración de la villa, en presencia de Napoleón III y su esposa, el príncipe Napoleón organizó fiestas al estilo antiguo. Théophile Gautier participa en ella creando un prólogo en verso, La mujer de Diomedes, leído por Mademoiselle Favart del Théâtre-Français, y la obra de Émile Augier, El flautista, se juega completamente.

En esta pintura, Gustave Boulanger, un pintor neogriego como Jean Léon Gérôme, presenta, por lo tanto, no un escenario teatral, sino el interior de la casa pompeyana de Joseph Napoleón. En el Salón de 1855, el artista ya había presentado Ensayo en la Casa del Poeta Trágico de Pompeya (óleo sobre lienzo, San Petersburgo, Museo del Hermitage), lo que lo convierte en uno de los artistas más idóneos para representar las fiestas del primo del emperador.

En este atrio, formado por columnas corintias con fustes pintados de rojo y amarillo, hay figuras vestidas a la antigua y que discuten sobre arte y literatura. Théophile Gautier y Émile Augier están vestidos con togas, mientras que los actores, más legítimamente, se han puesto sus cothurnes. Podemos encontrar a Mademoiselle Favart y Madeleine Brohan, Got y Samson de la Comédie-Française, y Geffroy, retratados de manera realista según los críticos de la época, incluido Théodore de Banville.

Además de la representación de esta escena de ensayo, que pretende ser realista, Boulanger copió sobre todo escrupulosamente la realización arquitectónica de esta casa. A pesar de la estatua de Napoleón Ier, que recuerda a los descendientes del príncipe, los elementos decorativos de esta pieza constituyen un homenaje formal a las residencias patricias de la Antigüedad y fueron realizados por artistas como Gérôme y Sébastien Corun para los lienzos pintados o Rossigneux para los muebles.

Interpretación

Con razón, un crítico de la época vio este trabajo como un dibujo arquitectónico. En efecto, a pesar de su título y la acción destacada por Boulanger, los verdaderos protagonistas de esta obra no son ni los autores ni los actores famosos en su época, sino la propia arquitectura. Se trata precisamente de vivir la fantasía de una Antigüedad redescubierta, y no de representarla a través de la pintura. Este trabajo tiene el poder de la evocación y, por tanto, de la memoria. No solo evoca la Antigüedad recreada por Hittorff, Normand o incluso Gérôme, que participó en la decoración pictórica del atrio, sino también la fantasía del viaje en el tiempo y el homenaje a una época considerada ideal, pura y primitiva. El propio Gautier lo expresa así: “La vida moderna ha venido a despertar la vida antigua. "

Un sueño nacido de la imaginación de Raquel, Gautier y el príncipe Napoleón, esta residencia fue vendida en 1866 por este último cuando se casó con Clotilde de Saboya y fue exiliado por su prima hermana. Una vez explotado como museo por Gautier y Houssaye, rápidamente cayó en ruinas, uniéndose así a la misma suerte que las villas de Pompeya.

  • neogriego
  • Napoleón III
  • antigüedad
  • Gautier (Théophile)
  • arquitectura

Bibliografía

GAUTIER Théophile, HOUSSAYE Arsène, COLIGNY Charles, El palacio de Pompeya: estudios sobre la casa grecorromana, antigua residencia del príncipe Napoleón, París, en el Palacio de Pompeyo, 1866.

MASCOLI Laura (dir.), Pompeya: obras y envíos de arquitectos franceses en el siglo XIX, gato. Exp. (París, Nápoles, 1981), París, École nationale supérieure des beaux-arts, 1981.

Para citar este artículo

Saskia HANSELAAR, "La casa pompeyana de Joseph Napoléon por Gustave Boulanger"


Vídeo: Napoleón se va a Morelear


Comentarios:

  1. Jeramy

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